sábado, 20 de junio de 2009

Tai Chi Chuan: Una disciplina milenaria para alcanzar la salud y la longevidad

Más allá de las formas y del sentido estético que nos muestran los medios de comunicación y las imágenes publicitarias, el Tai Chi Chuan, como arte marcial interno, nos trae una herramienta poderosísima para conectarnos con nosotros mismos, con las fortalezas y las debilidades, con la paz interior y la felicidad que tanto anhelamos.

Por Instructora Flavia Catoni


Como toda herramienta, implica trabajar con ella con disciplina y conciencia para obtener los logros deseados. Para ello vamos "limpiando" nuestros bloqueos energéticos mediante ejercicios específicos que actúan a nivel físico, mental, emocional y espiritual. De este modo vamos rompiendo estructuras y modificando patrones nocivos para nuestra salud y vitalidad.

Es fundamental aquí aclarar que la salud es considerada el estado natural del ser humano, y el trabajo consiste en mantener los canales energéticos abiertos para que la enfermedad no se instale, es decir, para prevenir los bloqueos de energía.

Es por eso que llamamos a esta disciplina "arte marcial interno" o "arte marcial terapéutico”, pues no solo actúa como prevención sino como sanación de diferentes patologías:

Ejercita el cuerpo físico, tanto musculatura como articulaciones, tendones y ligamentos, obteniendo fortaleza y flexibilidad.

Equilibra las emociones y relaja cuerpo y mente.

Previene el insomnio, pues actúa sobre el sistema nervioso al realizar los movimientos suaves y lentos, junto a la respiración profunda y diafragmática (práctica meditativa), disminuyendo la frecuencia cerebral y cardiaca.

Facilita la claridad mental necesaria para la toma de decisiones cotidianas, para discernir y estar atentos (lo que llamamos PRESENCIA) totalmente a nuestra realidad; y asimismo, la respuesta ágil y certera frente a cada situación. Nos amplía la capacidad de visión de la realidad en la que estamos inmersos, mostrándonos un abanico cada vez más amplio de posibilidades de resolución de un conflicto.

Masajea los órganos internos con ejercicios lentos y profundos, mejorando su funcionamiento. Sus beneficios se extenderían en un libro completo si tuviéramos que detallarlos, por ejemplo: el sistema digestivo: sobre estómago e intestinos, regularizando el apetito, evitando el estreñimiento, equilibrando las funciones de cada órgano implicado en el proceso de la digestión; la relajación producida por el trabajo respiratorio evita las tensiones que provocan la ansiedad, la angustia o la ira, que culminan en afecciones como gastritis, úlceras, cálculos biliares o problemas hepáticos, etc.

Disminuye la presión arterial a través del ensanchamiento y fortalecimiento de los vasos sanguíneos que nutren al corazón, mejorando también la circulación sanguínea de todo el cuerpo. Estos ejercicios actúan como preventivos de enfermedades cardíacas.


Enumero así algunos de los beneficios que puede darnos la práctica conciente y disciplinada del Tai Chi Chuan, en la forma integral con que lo concebimos en nuestra escuela, incorporándolo a la vida que cada uno lleva de la manera más armónica posible, paulatinamente. Por ello lo llamamos TAI CHI-CHI KUNG: CHI: energía; KUNG: trabajo; TAI CHI: como el equilibrio natural de los opuestos complementarios existentes en toda la creación: yin/yang,noche/día,luna/sol,débil/fuerte,frío/calor,mujer/hombre,tierra/cielo,sombra/luz,blando/duro,etc,la dualidad expresada desde aquel tiempo en que fuimos UNO y al manifestarnos fuimos el DOS...pues, entonces, trabajamos nuestra energía dual elevando el espíritu hacia la conciencia del UNO, de la TOTALIDAD. Hacia allá nos dirigimos, hacia el origen.


Autora: Flavia Catoni, directora del Centro de Estudio y Práctica de Disciplinas Energéticas Chinas Nei Tan, Villa Carlos Paz, Córdoba, Argentina. Filial Córdoba Asociación Argentina de Wushu y Tai Chi Long Hu Quan

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